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domingo, 13 de noviembre de 2011

Callejeros


LLegó un día desde tierra lejana. Se jugó la vida cruzando paises, cruzando desiertos, selvas,... Sólo dios sabe la cantidad de penurias que pasó hasta llegar a un punto de Marruecos en donde algún miembro de las mafias, de esas que viven de los parias de la tierra, contactó con él mientras se frotaba las manos. Esas manos de gente sin escrúpulos, que sabe que este era otro cliente. Otro número.Otro desgraciado. Otra cantidad de dinero que meter en la buchaca .


Por fín cruzó el estrecho en una patera en compañía de otros 30, 40, 50, quien sabe si 60 ó 70. Hombres mujeres, niños apiñados en una rudimentaria embarcación a espensas del mar, de la mar, sòlo la mar. Esa mar que nos cantaba el poeta . Esa mar que no entiende de hambre, de miseria, de necesidad, de querer buscar un mundo mejor en donde poder trabajar para dar de comer a los suyos. ¿Por qué me trajiste padre a la ciudad?
Esa mar que se tragará a unos cuantos. Que a otros los devolverá al acompasado ritmo de las olas. Y a otros se los quedará para siempre.
Es el tributo que hay que pagar. Padre ¿por qué me trajiste acá?


Pero él superó todas las zancadillas que la vida le iba poniendo por delante.
Y por fín llegó al paraiso soñado. Pero el paraiso que había soñado, no era mas que eso, un sueño. Y los sueños sueños son.
Y la cruda realidad le despertó y se vió vendiendo bolsos, baratijas, quizás películas pirateadas, o CDs de música de David Bisbal, o videojuegos para la play, relojes de imitación. Trabajando para algún mafioso que se mueve por la ciudad en un gran coche, vive en una gran casa y es respetado por todos sus vecinos. Y nadie le llamará " negro de mierda" y cosas por el estilo.

Pero él está con su chiringuito en cualquier calle de cualquier ciudad, luchando para llevarse un plato de sopa al estómago y siempre será un "negro de mierda".
Una cosa nunca cambia: siempre nos reciben con una sonrrisa, como si no tuvieran motivos suficientes para estar tristes y derrotados.
Esa es la grandeza y la miseria del ser humano.

Por los caminos florecidos
va la caravana de los desvalidos,
ciegos, leprosos y tullidos.
No tienen albergue en la noche fría,
no tienen yantar a la luz del día,
por eso son hijos de Santa María.
El polvo quema sus llagas rojas,
sus oraciones son congojas:
van entre el polvo como las hojas.
Van por caminos de sementeras,
caminos verdes entre las eras,
en donde cantan las vaqueras.

R.Mª del Valle-Inclán

"La humanidad, partiendo de la nada y con su sólo esfuerzo, ha llegado a alcanzar las más altas cotas de miseria". (G. Marx)