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sábado, 10 de enero de 2009

Invierno


Diez de enero, hace un frío que te rilas, como todos los inviernos; el grajo, no es que vuele bajo, es que va andando por el suelo, como todos los inviernos; los virus de la gripe campan a sus anchas introduciendose por nuestras mucosas, como todos los inviernos; los niños en las guarderias y en los colegios en vez de cambiar cromos se intercambian virus y mocos,como todos los inviernos, y como todos los inviernos vamos diciendo que este es el invierno más frio del siglo, dque el año pasado no hizo tanto frio,como todos los inviernos.

Pero tranquilos, que despues del frio invierno, como todos los inviernos, viene la primavera, que hace estallar de brillo y colorido los campos, que nos altera la sangre, que trae a los pólenes que nos harán estornudar, que nos,..., como todas las primaveras. Y luego el verano, 45º grados a la sombra...

Solo se me ocurre una cosa, sed felices tanto con frio como con calor, con alergia, con gripe, con mocos, sin ellos, pero sed felices y comed perdices.

Llega el invierno.

Espléndido dictado me dan las lentas hojas

vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,

una espaciosa mano,una pradera,

un círculo que espera,

pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje,

ardió después el trigo

constelado por flores rojas como quemaduras,

luego llegó el otoño

a establecer la escritura del vino:

todo pasó,

fue cielo pasajero

la copa del estío,

y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón tan enlutado,

como ayer con las yedras de mi infancia,

que la tierra extendiera sus alas

en mi amor deshabitado.

Yo supe que la rosa caería

y el hueso del durazno transitorio

volvería a dormir y a germinar:

y me embriagué con la copa del aire

hasta que todo el mar se hizo nocturno

y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora

tranquilizando su interrogatorio,

extendida la piel de su silencio.

Yo vuelvo a ser ahora el taciturno

que llegó de lejos envuelto en lluvia fría

y en campanas:

debo a la muerte pura de la tierra

la voluntad de mis germinaciones.



"El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario."

Besos para mi reina, por que sí